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Comunidad de frailes carmelitas descalzos y caravaca de la cruz

El día uno de marzo de 1587, a instancias de santa Teresa de Jesús, fue fundado por San Juan de la Cruz el convento que albergó a una comunidad de frailes carmelitas en la ciudad de Caravaca. Esta fundación, así como las llevadas a cabo por otras órdenes religiosas, ocurrieron, en parte, por el atractivo que ejercía la entonces villa a causa del arraigado culto a la Vera Cruz
de Caravaca.
La presencia en Caravaca de los frailes carmelitas abarca ya más de 432 años de andadura. Su vinculación a la ciudad a través de los siglos acredita un compromiso importante con la sociedad caravaqueña, reflejado este de diferentes formas. Si cabe, es en el primer tercio del siglo XX cuando se hace más patente la preocupación de la comunicad carmelita por la formación integral de los jóvenes. Por el colegio carmelitano denominado Niño Jesús de Praga pasaron durante décadas varias generaciones de niños y adolescentes que recibieron la educación elemental al amparo de una perspectiva humanista, y también trascendental, de la vida. Fue ya en el último tercio del mismo siglo XX cuando se fundó, al amparo de los frailes carmelitas de Caravaca, el Club Edith Stein, institución que fuera el referente de formación humana y lúdica más sólido que tuvieron los jóvenes durante muchos años en esta ciudad.
Desde la acogida que siempre se ha tenido, la creación de la Hospedería del Carmen por parte de la comunidad de frailes carmelitas, señala también su participación a la hora de consolidar una oferta importante de hospedaje turístico de calidad en la ciudad.

Comunidad de frailes carmelitas descalzos y la cultura

Club Edith Stein. Su creación significó una apuesta decidida de la comunidad carmelitana por activar diversas iniciativas culturales que tuvieran eco en distintas generaciones de jóvenes. Se puede destacar la formación y orientación en etapas evolutivas cruciales como son la pubertad, la adolescencia y los albores de la juventud; el estímulo por la práctica deportiva, el senderismo, el montañismo, la espeleología, la acampada, el disfrute y el respeto sobre el entorno natural; la preocupación por estudiar e investigar acerca de aspectos de la historia local; el gusto por la música con la participación en coros y tunas juveniles.
Fiestas del Carmen. Su organización, desde antiguo, en las inmediaciones de la festividad de Nuestra Señora del Carmen, en el mes de julio, da lugar a la organización de diversos eventos festivos y culturales.
Revista Hontanar. Con la participación activa de los jóvenes cercanos a la comunidad carmelitana, la elaboración, impresión y edición de la revista Hontanar propició a lo largo de bastantes años la práctica de los valores humanos universales, incluyendo estudios, investigaciones y colaboraciones significativas.
Premio Albacara. Creado en 1972, desde el Club Edith Stein, este certamen literario fue buque insignia de las actividades
culturales en la ciudad durante varias décadas.
Camino de san Juan de la Cruz. Ya en los últimos años, cabe destacar, la organización desde el año 2016 del Camino de San Juan de la Cruz, un camino hacia el interior, que este año 2019 contará ya con la cuarta convocatoria.
La comunidad de frailes carmelitas de Caravaca de la Cruz ha apostado fuerte por propiciar esta experiencia en la que se unen las poblaciones de Beas de Segura (Jaén) y la ciudad de Caravaca de la Cruz, emulando el itinerario de ida y vuelta que san Juan de la Cruz realizara al menos en siete ocasiones en el siglo XVI, y vertebrando, además, con esta iniciativa, los territorios de una comarca natural que queda aislada debido al déficit existente en las comunicaciones.
Aparte de todo lo mencionado, la comunidad de frailes carmelitas de Caravaca de la Cruz se ha convertido en motor e impulso de numerosas actividades culturales en la ciudad de Caravaca; estas van desde la organización de charlas y conferencias monográficas de interés general, cobertura a diversas asociaciones y grupos solidarios, presentaciones de libros, organización de jornadas, conciertos musicales, obras de teatro, viajes temáticos, exposiciones de arte, y un sinfín de actividades menores.

Comunidad de frailes carmelitas descalzos y el Premio Albacara

La primera edición de este certamen literario ocurrió en 1972 organizada por los jóvenes que formaban parte del grupo Albatros, integrado en el Club Edith Stein surgido al amparo y dirigido por la comunidad de frailes carmelitas ubicada en la ciudad, y así hasta 1980.
En la convocatoria de 1972 se aprovechó la festividad de san Juan de la Cruz, el día 14 de diciembre, para el acto de entrega de premios. Ya en la siguiente edición quedaría estampada en los folletos y carteles anunciadores del certamen la coletilla “…en honor a san Juan de la Cruz, patrón de los poetas españoles”.
En el año 1980, para la edición número 10 del certamen, la comunidad de frailes carmelitas “traspasó” la organización del certamen literario al ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, pidiendo que fuera respetado el nombre del concurso, siendo este nombrado como ALBACARA en todas las ediciones que organizara el entonces denominado Instituto Municipal de Cultura, y así ha sido hasta ahora. Desde entonces y hasta el presente, la comunidad de frailes carmelitas ha significado, a través de los años, un motor importante del certamen literario en las diversas formas que ha ejercido de colaboración.
Cabe destacar que, al menos en las primeras 17 ediciones, el certamen literario Albacara resultó ser una convocatoria a nivel nacional. En las sucesivas ediciones del certamen, la comunidad de frailes carmelitas ha colaborado con el ayuntamiento de Caravaca de la Cruz a fin de conseguir y mantener el mayor realce posible de la figura universal de san Juan de la Cruz, patrón de los poetas españoles, entre los jóvenes.

Bases del concurso